El cuidado personal es el derecho y el deber de vivir con el hijo y hacerse cargo de su crianza y educación en el día a día. Cuando los padres se separan, definir con quién vive el hijo y bajo qué reglas es una de las decisiones más importantes, y también una de las que más dudas genera. Aquí explicamos quién decide y con qué criterios, según la ley chilena.
Quién decide el cuidado personal
La regla general es que lo decidan los padres de común acuerdo. Ese acuerdo puede constar por escrito y formalizarse para que tenga fuerza legal. Solo cuando no hay acuerdo interviene el tribunal de familia.
Un punto importante: desde la reforma de la Ley 20.680 (2013) ya no existe una preferencia automática a favor de la madre. El tribunal decide sin distinción por el sexo del padre o madre, guiándose por un único norte: el interés superior del niño.
Los criterios que evalúa el tribunal
El artículo 225-2 del Código Civil entrega una lista de criterios que el juez pondera en conjunto. Entre los principales:
- La vinculación afectiva del hijo con cada padre y con su entorno cercano.
- La aptitud de los padres para garantizar el bienestar del hijo.
- La contribución de cada uno a la mantención del hijo mientras vivían juntos.
- La actitud de cada padre para cooperar con el otro y respetar la relación del hijo con él.
- La dedicación efectiva a la crianza antes de la separación.
- La opinión del hijo, considerada según su edad y madurez.
Ningún criterio pesa por sí solo. El tribunal busca la solución que mejor resguarde la estabilidad y el desarrollo del niño.
Cuidado personal compartido
El cuidado personal compartido es la modalidad en que ambos padres se corresponsabilizan de forma equitativa de la crianza. En Chile procede por acuerdo de los padres: es una excelente opción cuando existe buena comunicación, pero no puede imponerse por el tribunal contra la voluntad de uno de ellos.
Cómo se solicita o se modifica
Tanto para fijar como para modificar el cuidado personal se acude al tribunal de familia, con mediación previa obligatoria. Para modificarlo hay que demostrar que las circunstancias cambiaron y que el nuevo arreglo responde mejor al interés del niño. Llegar con antecedentes concretos (rutinas, informes, disposición a cooperar) marca la diferencia frente a llegar solo con reproches.
¿Tienes dudas sobre el cuidado personal de tus hijos?
Te orientamos con claridad y sin tecnicismos, priorizando siempre el bienestar de los niños. La primera asesoría es gratuita.
Agenda tu asesoría gratuita