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Aumento de pensión de alimentos: cuándo procede y cómo se pide

DP
Daniel Pérez Ahumada
Socio · Derecho de Familia
· 22 septiembre 2026 · 7 min lectura

Una pensión de alimentos no queda fijada para siempre. Se determina con las circunstancias que existían en ese momento y, cuando esas circunstancias cambian de forma relevante, puede revisarse. Esta guía explica cuándo procede pedir un aumento, qué hay que probar y desde cuándo rige el nuevo monto.

1. Cuándo procede el aumento

El fundamento es el cambio de circunstancias. La pensión se fijó considerando dos variables: las necesidades del alimentario y las facultades económicas del alimentante. Si alguna varía de forma significativa, procede revisarla.

Los escenarios más frecuentes:

  • Aumentaron los ingresos del alimentante: un nuevo empleo, un ascenso o una mejora sostenida en su actividad económica.
  • Crecieron las necesidades del hijo: el paso a la enseñanza media o superior, gastos médicos permanentes, tratamientos o terapias.
  • Cambió la situación de quien tiene el cuidado personal: pérdida de empleo o una disminución relevante de sus ingresos.
  • La pensión quedó desactualizada frente al costo de vida, sobre todo si se fijó en un monto nominal sin reajuste.
El mínimo legal se mueve todos los años Cuando la pensión se fijó como porcentaje de un ingreso mínimo, se actualiza sola. Si se fijó en un monto fijo en pesos y no contempla reajuste, con los años puede quedar bajo el piso legal. Ese solo hecho ya justifica revisarla. Puedes estimar el mínimo vigente con nuestra calculadora.

2. Qué hay que probar

No basta afirmar que las cosas cambiaron: hay que acreditarlo. Lo que mejor funciona:

  • Gastos del hijo: matrícula y mensualidad del colegio o universidad, boletas médicas, recetas, informes de tratamientos, gastos de transporte.
  • Ingresos del alimentante: liquidaciones de sueldo, contrato de trabajo, declaraciones de renta, movimientos comerciales. Cuando no se tiene acceso, el Tribunal puede requerir información a organismos como el Servicio de Impuestos Internos o las AFP.
  • Signos de capacidad económica: propiedades, vehículos y otros antecedentes que den cuenta de un nivel de vida distinto del declarado.

Este último punto importa cuando el alimentante trabaja de manera informal o subdeclara ingresos: la prueba indirecta cobra peso.

3. El procedimiento

  • 1. Mediación previa obligatoria. Los alimentos deben pasar por mediación antes de llegar al Tribunal. Si hay acuerdo, se aprueba y tiene la misma fuerza que una sentencia. Si no lo hay, se certifica.
  • 2. Demanda de aumento ante el Tribunal de Familia competente, acompañando la prueba del cambio de circunstancias.
  • 3. Audiencia preparatoria: se fija la prueba y el Tribunal llama a conciliación.
  • 4. Audiencia de juicio y sentencia, que fija el nuevo monto.

4. Desde cuándo rige

Este es el punto que más sorprende. Como regla general, las pensiones se devengan desde la notificación de la demanda al alimentante, no desde que las necesidades aumentaron ni desde la sentencia.

La consecuencia práctica es directa: cada mes que se posterga la demanda es un mes que no se recupera. Si las circunstancias ya cambiaron, esperar no mejora la posición de nadie.

5. Errores frecuentes

  • Postergar la demanda esperando que el otro padre reaccione voluntariamente.
  • No guardar comprobantes de los gastos del hijo durante el año.
  • Pedir un monto sin fundamento. Una cifra desproporcionada respecto de los ingresos acreditados debilita el caso completo.
  • Olvidar el tope del 50%: la suma total de pensiones no puede superar la mitad de las rentas del alimentante.
  • Condicionar las visitas al aumento. Son obligaciones independientes y mezclarlas perjudica a quien lo hace.

Si quieres el panorama completo de cómo se calcula la pensión, revisa nuestra guía sobre pensión de alimentos.

¿Crees que tu pensión de alimentos quedó desactualizada?

Revisamos si procede el aumento y qué prueba necesitas antes de demandar, sin compromiso.

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